¿Cómo afrontar esta situación de cambios constantes y no “morir en el intento”?

Seguro que llevas algunos meses haciéndote esta pregunta y empleando tu tiempo en escuchar las noticias y ver que está pasando en el mundo en esta situación inédita. Sin duda, estamos viviendo en un mundo volátil e incierto, por eso es importante adaptarse a cada momento y, lo más importante, ser flexible. 

Hace algunos años, cuando era directora de una de las empresas más grandes de distribución de bombonas de gas en Caracas, vivía muy pendiente de todo lo que sucedía a mí alrededor, no solo en mi casa o mi empresa, sino en el país y en el mundo. Vivir de esa manera y sin entender el concepto de “circulo de influencia” me llevo a pasar por un estado emocional de desánimo y depresión, que finalmente se convirtió en enfermedad y que por ningún motivo me gustaría que tu vivieras.

Cuando nos exponemos contantemente a los sentimientos y emociones negativos provocados por el desasosiego, estamos en un constante estado de alerta; nuestro cuerpo se somete a un desgaste no solamente físico sino también emocional que tiene consecuencias, en algunos casos graves… y está demostrado que es lo peor que podemos hacer ante una situación de pandemia mundial.

Cuidar nuestros pensamientos es una forma de “vacunarnos” y protegernos no solo del coronavirus sino de las otras enfermedades.

Y te preguntarás: ¿Cómo puedo hacer para dejar de preocuparme?.

Pues la clave es que empieces a ocuparte de lo que tú puedes resolver, lo que puedes cambiar, mejorar o empezar; si pones el foco en problemas, veras aún más problemas y si lo pones en las soluciones, empezaran a aparecer más de las que te imaginas.

Para ello 3 claves que han funcionado para mí y para más de un millar de mujeres con las que he tenido el gusto de trabajar:

Dieta Hipoinformativa, un concepto que escuche en una formación a mi colega Sergio Fernandez y que tiene que ver con la presión emocional a las que nos someten la repetición de las malas noticias en los medios de comunicación: Toma distancia, infórmate, pero si no puedes hacer nada evidente y directo para mejorar alguna situación, no gastes energía en preocuparte.

Detecta tu Círculo de Influencia, que es aquel espacio donde tus acciones pueden generar cambios y solucionar problemas de manera rápida y cercana. La energía que tienes que emplear para ayudar a tu vecino de al lado es mucho menor y más efectiva que ayudando a los sobrevivientes de un terremoto a cientos de kilómetros de distancia: Mira a tu alrededor y actúa.

Proyecta lo que quieres conseguir y afila tu hacha, “si no sabes hacia dónde vas, da igual el camino que tomes” le decía el conejo de Alicia en el País de las Maravillas a Alicia cuando le preguntaba qué camino debía tomar. En esta nueva etapa, empieza a proyectar las metas que quieres alcanzar, tanto profesionales como familiares, de cosas que se compran con dinero y las que ningún billete puede pagar y prepárate: Organiza tus tareas y haz un espacio en tu agenda para revisar tu vida y definir cómo quieres vivirla, prepárate, fórmate, busca ayuda y carga la mochila con todo eso que necesitas para llegar a tu destino.

Y si necesitas ayuda y orientación, confía en mí, escríbeme a [email protected]