Hace casi 20  años, tuve el orgullo de recibir en nombre de un equipo de más de 200 personas el Premio de Consecomercio Venezuela   a la mejor empresa de Comercio del país, Global Gas, como reconocimiento a nuestro trabajo sirviendo a más de 1.000.000 de  hogares y negocios en Caracas, la capital de Venezuela.

Fuimos un grupo de jóvenes empresarios soñadores que logramos nuestra meta  más imposible: multiplicar x5 nuestras pequeñas empresas a través de varias fusiones en menos de 3 años, logrando la estabilidad financiera y laboral que todos soñamos: Tener la vida resuleta antes de los 40 años.

Pero como suele pasar, a veces los sueños se convierten en pesadillas y en el año 2.011 todo aquello por lo que habíamos trabajado y sacrificado tanto se nos fue arrebatado de manera injusta e ilegal.

Así fue como me quede sin empresa, sin trabajo y se podría pensar que “sin futuro”; lo cual me puso la vida al revés; tuve que cambiar de país, de negocio, de amigos y de forma de vivir; lo que llaman ahora “reinventarme”.

Para reinventarnos, tanto en el 2011 como en el 2021 es preciso conocernos muy bien, saber de qué somos capaces, reaprender e invertir tiempo y esfuerzo en nosotros mismos, teniendo claro a donde queremos llegar, es preciso practicar la perseverancia y ser resilente, pero sobre todo tener muy claro ese nuevo propósito, que en mi caso se ha convertido en mi pasión:   “Seguir apoyando a otras personas a superar los desafíos y mejorar cada día, poniendo a su servicio todo lo que he vivido”.

Y hoy me siento con mucha energía para seguir cosechando éxitos y celebrado los de mis compañeras de camino, que es como considero a mis clientas.

Ya dice el dicho que “Mientras unos lloran o se quejan, otros creamos los pañuelos y seguimos adelante”, incluso a pesar de las pandemias. 

Lo mejor está por llegar!!